jueves, 23 de diciembre de 2010

Is it time to change?

Llegan las fechas destacadas, acompañadas de consumismo puro. Reconozco que me encanta salir de compras en Navidad y ver las calles llenas de gente con montones de paquetes y bolsas a las 7 de la tarde cuando ya es de noche; sobre nuestras cabezas brillan luces hermosa que son responsables del agotamiento de energía del que tanto nos quejamos.

Estas importantes fechas para mí son las luces del salón de mi abuela encendidas, botellas de alcohol vacías o a la mitad sobre la mesa. Su mesa de mármol llena del fruto de este consumismo repentino que resulta desagradable, como si el amor se expresase en regalos materiales, mis tíos riendo sentados a la mesa con algunos de mis primos; otros nos sentamos en los sofás y reímos toda la noche.
Ver que mi abuela ha superado un año más con esa preciosa sonrisa que nadie, absolutamente nadie tiene. Escuchar a mi abuelo una Noche Buena más dando un magnífico discurso y recordar otro año en el que me ha hablado de nuevo de sus anécdotas de la mili, que me ha contado alguna página del libro de latín que estudio hace unos 80 u 85 años, tal vez más, una explicación repetida o nueva de sus libros de medicina de hace 80 o 70 años. Ver a mis primos una vez al año. Creciendo todos...





domingo, 5 de diciembre de 2010

Hay personas que fingen saber algo. Personas que creen que lo saben. Los demás no se atreven a callarles, o simplemente no les apetece discutir. Si no lo han descubierto y hablan, por mucho que coincidan con la realidad, mienten. Conocer es viajar, experimentar nuevos lugares. El mundo es un grano de arena que la mitad de su absurda población no conoce, pero cree saber. Nadie habla. Nadie grita. Nadie puede protestar por lo que no sabe.
Es lo que yo llamo perder el tiempo. Sí, me refiero a eso de escuchar estupideces, aunque se parezcan a una realidad que el hablante desconoce.

Esto también es perder el tiempo. Hablar a la nada. Escribir sin puntualizar. Expresar una estupidez que con el tiempo se marchitará aunque siga presente en los aburridos escondites de mi cabeza.

No. La vida es un No que nadie transforma en un Sí. Nadie se esfuerza por hacerlo. Vivimos en nuestra diversión y amagos de grandeza. Solo tienes que decir sí y dejarte llevar, aunque sepas que es lo peor que puedes hacer, no te importa, mañana todo habrá pasado